En donde siempre.
El Mc café frente al obelisco ya no es lo mismo que era. Tiempo atrás supo ser el lugar de espera para…la nada. Venía acá, tomaba un capuccino mientras estudiaba y dejaba pasar el tiempo, luego iba a Florida, pasaba la tarde de shopping, en alguna librería o rara vez visita a algún amigo, pero fundamentalmente disfrutaba de mi soledad, así eran mis días de escapadas a la capital.
Hoy el lugar tiene otro significado, estar acá sentado esperándolo a él cambia todo, hasta el aroma del café es otro. El mobiliario es el mismo, el café sabe igual, hasta la rubia que me preparo el capuccino con canela creo que es la misma, pero yo ahora le doy otro significado, a este lugar lo veo con otros ojos.
El Mc café de Corrientes y Pellegrini es hoy nuestro punto de encuentro, cuando decimos “en donde siempre” ya sabemos que es acá. El primero que llega lo espera al otro en el Mc café.
Hoy me toco a mí ser el primero, estaba ansioso, ni supe que hora era cuando salí de casa, me duche y salí, quería verlo, lo extrañaba, y ni me di cuenta que llegaría una hora antes de lo pactado, pero eso me tiene sin cuidado, estando en donde siempre, me siento mas cerca de él.
Con un sms de por medio ya le avise que lo espero en donde siempre. Llegara un poco mas tarde me dijo, el trafico esta insoportable, fueron sus palabras. Y yo por supuesto, en donde siempre, capuccino de por medio, lo espero en una mesa de dos…ups ahora es una mesa “de uno”…tres señoras paquetonas me acaban de sacar una de las sillas, ni siquiera pidieron permiso, ni siquiera me dieron tiempo a decirles “oiga señora! esa silla esta ocupada! no se da cuenta que lo espero a él en donde siempre?!?” Descaradas las septuagenarias al menos hubieran pedido permiso.
En fin, ya falta menos, me pido otro café y sigo en la espera. No debe tardar en llegar, ya debe estar cerca…ahá, ahí lo veo venir…llego a donde siempre…
Hoy el lugar tiene otro significado, estar acá sentado esperándolo a él cambia todo, hasta el aroma del café es otro. El mobiliario es el mismo, el café sabe igual, hasta la rubia que me preparo el capuccino con canela creo que es la misma, pero yo ahora le doy otro significado, a este lugar lo veo con otros ojos.
El Mc café de Corrientes y Pellegrini es hoy nuestro punto de encuentro, cuando decimos “en donde siempre” ya sabemos que es acá. El primero que llega lo espera al otro en el Mc café.
Hoy me toco a mí ser el primero, estaba ansioso, ni supe que hora era cuando salí de casa, me duche y salí, quería verlo, lo extrañaba, y ni me di cuenta que llegaría una hora antes de lo pactado, pero eso me tiene sin cuidado, estando en donde siempre, me siento mas cerca de él.
Con un sms de por medio ya le avise que lo espero en donde siempre. Llegara un poco mas tarde me dijo, el trafico esta insoportable, fueron sus palabras. Y yo por supuesto, en donde siempre, capuccino de por medio, lo espero en una mesa de dos…ups ahora es una mesa “de uno”…tres señoras paquetonas me acaban de sacar una de las sillas, ni siquiera pidieron permiso, ni siquiera me dieron tiempo a decirles “oiga señora! esa silla esta ocupada! no se da cuenta que lo espero a él en donde siempre?!?” Descaradas las septuagenarias al menos hubieran pedido permiso.
En fin, ya falta menos, me pido otro café y sigo en la espera. No debe tardar en llegar, ya debe estar cerca…ahá, ahí lo veo venir…llego a donde siempre…


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